Tomates confitados en aceite de oliva




Tomates confitados en aceite de oliva


¡Como me gustan los tomates confitados en aceite de oliva! Estos tomates típicamente italianos secados al sol, rehidratados y conservados en aceite, son una maravilla. Dulces, perfumados, con un sabor intenso y aún más concentrado, aportan su toque bien soleado a cualquier plato en el que los añadamos, un sabor de huerta mediterránea y de pleno verano. Como en este pastel de berenjenas en que son uno de los ingredientes principales.
A mí me gustan tanto que los gasto en cantidades industriales, así que había probado a hacerlos siguiendo diferentes recetas pero sin éxito, no conseguía que quedaran igual. Hasta que encontré "la receta", esta sí que sí, quedan iguales que los secados al sol después de rehidratarlos y confitarlos en aceite de oliva, o tal vez mejor y todo! Ahora preparo una buena reserva en la despensa para pasar el invierno, cuando no encontremos buenos tomates naturales en el mercado. 
Estoy encantada de la vida con  mi  descubrimiento, les he encontrado infinidad de utilidades, con pasta o en ensalada con un poco de albahaca fresca, con cuscús, encima de una tostada para el aperitivo con anchoas o sin ellas, como en la foto ... Y en alguna receta espectacular, como la que os traeré muy pronto, estad atentos!


Tomates confitados en aceite de oliva , ingredientes:

6 o 7 tomates tipo pera, maduros pero sin defectos 
aceite de oliva virgen extra
orégano 
pimienta negra recién molida 
sal en escamas o gruesa, tipo Maldon, rosa del Himalaya o similar 
azúcar, si los tomates son muy dulces no hará falta



Tomates confitados en aceite de oliva, preparación:


Lavamos los tomates y los partimos por la mitad a lo largo, después los ponemos en un bol con una cucharadita de azúcar, la sal, el orégano y 4 cucharadas soperas de aceite de oliva, los mezclamos delicadamente para que queden totalmente cubiertos por el aliñado pero sin estropearse. 


Ponemos los tomates de cara hacia arriba sobre una bandeja de horno recubierta de papel de horno o, como en mi caso, de una lámina de teflón. Como en la foto de abajo.




Precalentamos el horno a 150 º y cocinamos los tomates durante una hora y media. Deben quedar un poco secos, como marchitos pero aún carnosos. 

Los dejamos enfriar un poco, los volvemos a salar y los vamos disponiendo en un frasco de vidrio que pueda cerrar herméticamente bien limpio, añadimos aceite de oliva virgen extra hasta que los tomates queden cubiertos, lo tapamos y, si queremos conservarlas mucho tiempo será necesario que el esterilizemos. Si no lo hacemos, en la nevera aguantan perfectamente 10 días bien cubiertos de aceite. 

Para esterilizar la conserva si deseáis que aguante para el invierno una vez los botes llenos y herméticamente cerrados lo ponemos en una cacerola cubiertos de agua con un paño de cocina debajo de los botes para que no se rompan. Lo llevamos a ebullición debe de hervir muy suavemente para no cambiar la textura de los tomates, durante 30 minutos. 

No dejéis de hacer estos tomates, no dan nada de trabajo y el resultado es espectacular!

Esta receta la he visto aquí
http://www.undejeunerdesoleil.com/2014/06/tomates-confites-huile-olive.html