Cheesecake de calabaza especiado



Cheesecake de calabaza especiado


Este maravilloso pastel de queso y calabaza, tan cremoso, lleva una base crocante de galletas al jengibre y nueces que lo hace totalmente irresistible. Para mí es la mejor versión de la tarta de queso, tiene un sabor y un perfume profundos y cálidos debido a la cantidad de especies que lleva y el contraste de la cremosa cobertura de queso y calabaza con la base crujiente de galleta y nueces es. .. deliciosa!

Ahora que he inaugurado la temporada de calabazas no me canso de comer recetas cocinadas con este vegetal, me encanta! Y como más me gusta es acompañada de la tradicional mezcla de especies del pumpkin pie, el típico pastel de postre del día de acción de gracias, toda una tradición norteamericana ¡esta mezcla de especias me gusta tanto que me la comería a cucharadas! 

Para hacerla yo pico los clavos en el mortero y adoro absolutamente el aroma que queda en la cocina después de preparar la mezcla de especies, ya os podéis imaginar que preparo en cantidades industriales ya que se la pongo a todo, hasta pasado Navidad éste será el aroma de mi casa! Preparad este cheesecake tan otoñal y seguro que os enamorará como a mí!


Cheesecake de calabaza especiado, ingredientes: 


para el relleno de queso
450gr de queso crema
150 gr de azúcar
1 cucharadita de esencia de vainilla
3 huevos
250 gr de puré de calabaza al horno
2 cucharaditas de canela
1 cucharadita de nuez moscada
1/2 cucharadita de clavo
Para la base
100 gr de mantequilla
300 gr de galletas
1 cucharadita de gengibre en polvo
1 puñado de nueces picadas
Para decorar
250 gr de nata montada


Cheesecake de calabaza especiado, preparación:


Precalentamos el horno a 180º


Trituramos las galletas, deshacemos la mantequilla en el microondas, 1 minuto a 400 será suficiente, y picamos las nueces en trozos pequeños pero que no sean como harina, se han de notar. En un bol mezclamos bien todos estos ingredientes hasta que nos queden bien integrados, parece como arena mojada.



Preparamos un molde desenmoldable de tamaño medio untando con mantequilla y vertemos la mezcla anterior, forramos con ella el fondo y los laterales del molde presionando muy bien. lo horneamos durante 10 minutos y luego lo reservamos.



En un bol mezclamos el queso crema con el azúcar y la esencia de vainilla hasta que tengamos una crema homogénea, entonces incorporamos los huevos de uno en uno, no ponemos uno hasta que el anterior no está bien integrado en la mezcla. Separamos un cucharón de esta mezcla que después nos servirá para hacer un bonito efecto marmolado al pastel.



Añadimos a la mezcla del queso el puré de calabaza, la canela y la nuez moscada y lo mezclamos muy bien, que quede bien homogéneo. Verter esta preparación sobre la base de galleta.



Ahora vamos añadiendo a cucharadas la mezcla que teníamos reservada y con un palito vamos dibujando un efecto de mármol por toda la superficie del pastel.



Horneamos nuestro pastel de queso durante 55 minutos, al pinchar con un palillo éste debe salir limpio. Dejamos enfriar completamente antes de desenmoldar,  si no se nos rompe.



Si quieres puedes decorarlo con un poco de nata montada con la ayuda de una manga pastelera, no es nada difícil y el resultado es espectacular, animaos y yo lo veréis!



Una vez frío lo ponemos en la nevera durante al menos 4 horas antes de servir.  Ya veréis que cosa más buena!