Salpicón de pollo, receta familiar


Salpicón de pollo, receta familiar


Me hace mucha ilusión tener en el blog  esta receta ya que  es un plato que se ha  hecho  siempre en mi casa y me trae  muchos recuerdos "de cocina".  Mi abuela paterna lo bordaba, es un plato con salsa para  mojar pan y cuando  lo cocinaba  ella... ¡Había que preparar un montón de pan! La salsa le quedaba tan rica que todos dejabamos el plato  bien  limpito a base de rebañar,  Mi madre adoptó la receta porque queda muy  rico y es súper sencillo de preparar y ahora yo la hago en  mi propia casa, así que ya veis, ¡en mi casa siempre hemos sido de cocina fácil y resultona! 

Un plato ideal para lucirte con muy poquito trabajo,  seguro que si lo pruebas tu también lo incluirás  en tu recetario habitual. ¡Ya  lo verás!



Salpicón de pollo, ingredientes para 4 personas:


1 pollo cortado a trocitos
1 cabeza de ajos
2 huevos
sal y pimienta al gusto
aceite de oliva virgen extra (AOVE)
1 vaso de agua mineral
perejil picado  para decorar





Salpicón de pollo, preparación:


Pelamos y picamos menudos los ajos y los ponemos a freir con unas 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.  

Como ya os he explicado muchas veces el ajo cuando se quema amarga mucho y te destroza todo el plato así que tendremos cuidado de que no se queme.  




Yo lo que hago es poner el aceite frió y los ajos en el mismo momento al fuego a calentar y en cuanto empiezo a oler agradablemente a ajo, antes de que tomen color, retiro el  recipiente del  fuego o bien le añado el resto de ingredientes para bajar la temperatura del aceite y que se haga todo junto  sin que se quemen los ajos.   De esta manera el aceite queda perfumado y no se os queman los ajos, 



Añadimos el pollo a trocitos y salpimentado cuando empecemos a oler el agradable aroma de los ajos en aceite, antes de que tomen color.  Dejamos que el pollo se tueste y vamos dándole  la vuelta para que se haga por todos lados y nos quede una capa bien crujiente por fuera y esté bien jugoso por dentro.




Mientras el pollo se va friendo ponemos los huevos a hervir, una vez cocidos los refrescamos, los pelamos,  los partimos por la mitad y reservamos.  La yema cocida se pica junto con perejil y un poco de la salsa del pollo y se añade a la cazuela para formar la salsa.  

Yo la clara la pongo rallada o a trocitos por encima del pollo pero mi abuela no la utilizaba en  este plato, la solía guardar para otras recetas excepto cuando yo o mis hermanos andábamos por su casa. En  esas ocasiones las claras que estaban enfriándose en un platito, cubiertas de un precioso trapo limpio, desaparecían misteriosamente...





Una vez  tenemos el pollo dorado por  todos los lados añadimos un vaso de agua mineral, tapamos el recipiente (yo lo hago en una sartén grande) y dejamos que se acabe de hacer a fuego lento, unos quince o veinte minutos.




Ponemos las yemas de  huevo en un mortero junto con un poco de sal y perejil  y las  picamos completamente.   Una vez picadas añadimos unas cucharadas de la salsa de cocción del pollo para formar una pasta que añadiremos al recipiente donde el pollo se está cociendo.




Añadimos la pasta de la picada al pollo y mezclamos para formar una salsa junto con el líquido de la cocción.  Tapamos el recipiente y lo  dejamos acabar de ligar todo unos minutos más.



Una vez tenemos la salsa bien ligada ya tendremos nuestro  salpicón de pollo listo. La carne del pollo nos habrá quedado bien  jugosa y sabrosa y la salsa... No tengo palabras, ¡la tienes que probar y tu me dices!


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