domingo, 1 de febrero de 2015

Gotets de mousse de roquefort, praliné d'avellanes i pètals de magret d'ànec - Vasitos de mousse de roquefort con petalos de magret de pato y praline de avellanas



Un entrante de lujo, bonito, suave, y muy original.  Es muy, muy fácil de hacer, de verdad no lo dejéis de probar porque os enamorará esta receta!

Este es un entrante que tenía pendiente desde la Navidad, pero estuve tan liada con los cursos de cocina y las preparaciones familiares que no lo pude probar así que lo he programado para los cursos de cocina fácil que estoy dando ahora en el aula Gastronómica del Mercado del León de Girona, lo cociné el pasado viernes y fue un éxito total!

A mí me encanta, sí, ya sé que a mí me gusta todo pero es que estos vasitos son realmente divinos. El roquefort es un queso fuerte pero tiene un sabor y aroma maravillosos y eso es lo que necesitamos para esta receta. Lleva bastante nata, esto hace que sea muy suave pero el roquefort tiene la suficiente personalidad como para dejarse notar de forma muy sutil y delicada, y la combinación con el jamón de pato y el praliné de avellanas es sencillamente perfecta, hasta la hoja de rúcula combina bien con todo el conjunto. 

Eso sí, utilizad auténtico roquefort, sólo lleva 100g y en cambio 500ml de nata, para lograr el sabor fresco y persistente de roquefort con tanta nata debe ser un queso de mucha calidad, no lo conseguiréis con un sucedáneo, sólo son 100g así que ¡vale la pena usar un auténtico roquefort! 





INGREDIENTES (10 vasitos)
100g de roquefort
500ml de nata líquida para montar, mínimo 35.1% de materia grasa
2 cucharadas soperas de miel
10 láminas de magret de pato curado o ahumado
50g de avellanas enteras
2 hojas de gelatina
10 hojas de rúcula


RECETA

Preparamos las hojas de gelatina, las cortamos en tres trozos cada una y las ponemos en remojo en un plato, deben estar unos cinco minutos.

Fundimos el roquefort al baño maría con un poco de nata, una vez, lo tengamos fuera lo dejamos enfriar un poco y cuando podamos poner el dedo sin quemarnos añadimos las hojas de gelatina bien escurridas, mezclamos para hacer que se fundan y se integren bien a la crema de roquefort y lo dejamos enfriar a temperatura ambiente.





Tostamos las avellanas en el horno precalentado a 180º unos tres minutos, con cuidado de que no se quemen ya que amarga todo el plato. Al tostarlas los aromas se acentúan mucho más. Cuando las tengamos las troceamos con la picadora,  o con un cuchillo, no con el minipimer que quedaría una pasta en lugar de trocitos.

Montamos la nata con una batidora de varillas eléctrica o un robot. Para poder montarla más fácilmente debe estar bien fría, hay quien guarda los utensilios de montar el congelador. Si la compramos montada, debe ser de pastelería, la de spray no vale.






Añadimos con mucha suavidad la nata a la mezcla de roquefort y gelatina, con movimientos envolventes de abajo arriba. Con esta mezcla rellenamos una manga pastelera y la guardamos en la nevera, al menos media hora para que coja cuerpo. La podemos preparar de un día para otro y tenerla así conservada en la nevera.






En el último momento mezclamos las avellanas con la miel, cortar la punta de la manga pastelera y rellenar los vasitos, no mucha cantidad, si son vasitos de aperitivo ya va bien, si son vasos tipo zurito sólo un dedo y medio.

Encima de la mousse de roquefort ponemos un poco de avellanas con miel y decoramos con una lámina de magret de pato curado y una hoja de rúcula.


Ya veréis que entrante más sorprendente!